Sobre el filo del cierre del mes, el Gobierno avanza en la definición de algunos aumentos, como el las de las tarifas de electricidad o el impuesto a los combustibles que repercutirá en el precio de la nafta, al tiempo que decidió posponer otros.
Es el caso de la suba en las boletas de gas, previsto originalmente para febrero tras la concreción de la primera audiencia pública convocada para el último 8 de enero. A pesar de tener todo listo para aplicar la suba, la Secretaría de Energía convocó la semana pasada a las empresas distribuidoras para anticiparles algunas modificaciones en el esquema de aumentos previsto.
La decisión de llamar a una nueva audiencia se basa en la fuerte repercusión que generaron los dichos de Rodríguez Chirillo respecto del sendero de aumentos previsto para el precio del costo del gas. El funcionario anticipó que el plan de la cartera consiste en llevar el precio PIST del gas -el costo promedio entre producir gas localmente y el de importarlo- de USD 0,7 el millón de BTU (la unidad de medida para el gas) a USD 4. Se trata de un incremento más que significativo para el que, a entender de las empresas, el Ejecutivo podría avanzar sin necesidad de la convocatoria a la discusión pública. Pero Energía teme, de todos modos, una judicialización de la medida que la audiencia pública ayudaría a prevenir. Así, el plan original de aplicar en tres tramos iguales ese ajuste, entre febrero y abril, se trasladaría a mayo a menos que, en vez de hacerlo en tres etapas, finalmente se decida aplicar el aumento en apenas dos meses.
















