UN ACTOR TOTAL

Una puesta en escena para mostrar su delfín

Hace ya una eternidad, el pasado 20 de junio por la noche se cumplió el plazo para la presentación de listas de precandidatos para las PASO del 9 de agosto. En ese marco, luego de varias idas y vueltas, de bajarse y subirse, llegó a su fin una nueva puesta en escena del mandatario mercedino.

Hasta el propio Ricardo Darín, galardonado con el premio Oscar, multipremiado por sus actuaciones en varias películas, le tiene un poco de sana envidia al intendente local. Y no solo por la capacidad histriónica para llevar adelante una coreografía digna de presentar en el Bailando de Tinelli al ritmo de un reggaetton, con gran movimiento de caderas incluido.

Ya casi en campaña, aún no está habilitada oficialmente la misma, nuestra ciudad se sigue llenando de cartelería partidaria.

Ahora, se suman los carteles del Frente Renovador, con la imagen de quien no se quiere ir, con su delfín para continuar. Uno al gobierno y el otro en el poder, el poder de las sombras. Sería interesante que pongan UNA en la cartelería, porque cualquier desprevenido no va a encontrar las boletas del espacio massista en el cuarto oscuro. Pero aún falta, pueden corregir los errores comunicacionales de siempre.

La imagen sonriente de ambos, de quien le pasa la posta a otro desgrana en definitiva esta puesta en escena llevada adelante días atrás cuando se especulaba con el papel que iba a llevar adelante el actual mandatario.

Sí, hasta último momento se prometió tener en vilo a todos, sobre todo a su militancia, a sus conducidos, resaltando a los cuatro vientos que aún no había tomado una decisión.

Una decisión, que en política, no te garantiza seguridad ni continuidad.

Darín lo envidiaría realmente.

Cintureó, cadereó, saltaba, bajaba y subía, le hacía “ole” a las candidaturas que se tiraban. Siempre firme, sabía que papel iba a jugar.

Sabía que no iba a ser candidato a intendente. Se sabía. Pero él lo negaba, se hacía desear, quería ver reflejado en la gente la esperanza de que lo van a extrañar. Pero no. Eso no pasó.

Tan burda fue la actuación que apenas anunció que dejaría la intendencia y que el candidato por su espacio sería el presidente del Concejo Deliberante, aparecieron los carteles y fotos de los dos, dándose la mano. La decisión ya la tenía tomada de antemano, salvo que en la sede de su agrupación tuviera una máquina de hacer carteles.

Todo se sabe, pero una vez más le mintió a su militancia. Ellos no fueron los primeros.

Después, tratando de enmendar su error, de tapar su puesta en escena, salió a declarar: “No son decisiones fáciles, menos cuando uno se siente tan acompañado. Tampoco piensen que cambio éste honor de ser intendente por otro. No hay ningún cargo político que te honre tanto como ser intendente de éste pueblo”.

Actuó y especuló. Que la diputación provincial, que la diputación nacional, que la “intendencia”.

Tan malo y desprolijo fue que el que iba en el primer lugar en la lista de legisladores provinciales por el espacio renovador, pasó a ser parte de la nómina para el Congreso nacional en cuarto lugar. Es más, por momentos, antes del cierre oficial estuvo sexto en la grilla, pero ahora, después del cimbronazo del subibaja electoral, fue confirmado como cuarto. Pobre, lo iban tirando para atrás, y nadie sabía dónde  iba a parar.

Las calles mercedinas se van a inundar, aún más, de fotos de quien se va y quien quiere sucederlo, juntos, sonrientes, de la mano, como quien no quiere dejar el lugar que lo cobijó 12 años. Quiere pasarle la posta a su delfín. ¿El resto de los precandidatos de su espacio?. Bien, gracias. Quizá con suerte aparezcan en alguna foto. Pero con él, no sueñen con otra cartelería.

Si piensan eso se van a decepcionar, como lo hicieron los de su equipo de trabajo, sus funcionarios, a los que les soltó la mano a pesar de la esperanza de ser parte de la lista de sus concejales. Lo acompañaron en la gestión y no fueron tenidos en cuenta. A eso en política se le dice “mal pagador”.