Rubí Gazzotti están logrando desmembrar a la sociedad.

Los adelantos tecnológicos comunicacionales son bienvenidos: su abuso es perjudicial

Nadie lo puede negar porque lo vemos a diario el avance tecnológico de todas las cosas, pero hoy me voy a referir exclusivamente a los comunicacionales: llámese internet, teléfono celular y todos eso que acompañan en ese nivel, que no los voy a nombrar a todos.

Yo voy a dar mi opinión y respeto la suya. Creo que estos adelantos que me refiero más arriba suelen ser igual que los medicamentos y trabajando la imaginación vale la comparación; es decir los medicamentos muchas veces (no en todos los casos) hacen bien en una cosa y suelen perjudicar otras y ahora lo llevo a la comparación: los adelantos tecnológicos en la comunicación son asombrosos y día a día aparece algo nuevo; pero que pasa con estos elementos tecnológicos de avanzada en la comunicación que, a veces su uso desmedido, su abuso; su permanente uso y apego, su adicción también traen aparejados sus problemas físicos y sociales y repito, sociales porque nadie puede ignorar que, estos adelantos de la comunicación han logrado y lo están logrando en forma casi compulsiva el desmembramiento de la sociedad; el aislamiento de la familia, del hogar; de la mesa familiar: ya usted no puede ver en ese templo del diálogo que, eran las mesas de las confiterías; o la mesa familiar de todos los días pero máxime los domingos, donde la reunión familiar era un confesionario a cielo abierto. Hoy eso no existe más, en una mesa mientras se almuerza o cena varios hablan por su celular; en la casa el diálogo, padres e hijos, cuesta porque la mayoría está todo el día y a veces se acuestan a las 12 o 1 de la mañana por estar con el teléfono celular.

Aclaro que respeto que cada cual use su celular las 24 horas; eso no me molesta. Desgraciadamente cuesta ver una persona en el centro de Mercedes sin que vaya hablando con su celular o bien con sus auriculares colocados en el oído, donde además de perderse el canto hermoso, las sinfonías que nos brindan los pájaros, he visto que a veces no oyen una bocina, un llamado y cuesta conversar con mucha gente, porque es tan grande el apego que, al no sacarse los auriculares, no escucha lo que usted le está hablando y a veces hablan con su celular y hablan a la misma vez con usted, cosa esta última que, yo no tolero. Se va perdiendo el diálogo, se va perdiendo la conversación fluída, ya van sintiendo el aislamiento la sociedad toda, cada uno quiere atender su celular o recibe un llamado donde corta el diálogo. Señores esto que leen no sé si lo comparten (cosa que lo respeto), pero a mí me parece que estos adelantos tecnológicos de avanzada de los últimos tiempos, en lugar de unir: el efecto es contrario: desune. Ojalá utilicemos estos adelantos muy necesarios en el mundo actual, pero no nos pasemos al otro lado, abandonando la comunicación boca a boca; es decir el diálogo, la mesa de café, la mesa familiar; el diálogo en un banco de una plaza. Creo que vamos camino a esto último (si ya no estamos). Respeto que cada uno viva su vida a su manera (eso que quede en claro) pero como periodista y observador de la vida tengo el derecho a opinar. ¿De acuerdo?.

RUBÍ GAZZOTTI