En medio de un escándalo clausuraron el Zoo de Luján

RESISTENCIA, AGRESIÓN A UN FUNCIONARIO Y PELEAS ENTRE EMPLEADOS  

Finalmente fue clausurado el Zoo de Luján después de incidentes que incluyeron la resistencia de trabajadores, la agresión a un funcionario y peleas entre grupos de empleados. La clausura fue dispuesta por el ministerio nacional de Ambiente y Desarrollo Sostenible. 

La medida se tomó basado en «incumplimientos en materia de la normativa vigente”.  

En la mañana de ayer funcionarios de esa cartera irrumpieron en el predio para iniciar el desalojo y traslado de los animales, pero se encontraron con la resistencia de los trabajadores que en medio de una fuerte tensión anunciaron que no permitirán el cumplimiento de la medida del ministerio.  

El zoológico es administrado por la empresa Reserva Zoo Luján S.R.L. a quien la semana pasada se le había dado un plazo de diez días para presentar un plan de reconversión, cumplir con la identificación del plantel animal y lograr la habilitación en el ámbito municipal, provincial y nacional.  

Los empleados aseguran que la medida es injusta y que en el lugar se cumple con las normas vigentes al tiempo que se señalan que se está cercenando una fuente de trabajo para numerosas personas. Uno de los trabajadores, que se identificó como Claudio Pérez, dijo que «a la empresa le pidieron 300 mil dólares para no clausurar», pero no brindó detalles de esa supuesta extorsión ni confirmó si se hizo o no la denuncia. 

El conflicto data del año pasado cuando se cerraron celdas, jaulas y recintos donde los visitantes podían alimentar a tigres, leones, elefantes y guacamayos. El decreto que reglamenta la ley 12.238 de la Provincia de Buenos Aires, sancionada en 1997, estableció la “prohibición del contacto directo entre el público y los animales que se encuentren en los zoológicos”.  

Aunque se dispusieron fajas y precintos para evitar el paso, en febrero una inspección comprobó que los visitantes seguían ingresando a las jaulas de los animales. “Jamás han cumplido con las exigencias de las normativas”, había advertido Federovisky que calificó como «aberrante» promover un establecimiento a partir de atractivos como «darle la mamadera a un león, que vulneran toda ética y además están prohibidos”.  

Fuentes del ministerio señalaron que los incidentes ocurridos no habrían sido promovidos por trabajadores del lugar sino por «personas allegadas a los dueños» y en ese marco se denunciaron aprietes y agresiones.