DE UNA TOMA EN GOWLAND

OTRO AUDIO COMPLICA MAS A SELVA CON LAS USURPACIONES

Fue grabado por vecinos que protagonizaron la toma por falta de viviendas. Se escucha al intendente dar “asesoramiento legal” para evitar una orden de desalojo dictada por un juez de Garantías luego de una presentación del supuesto dueño de las tierras.

“Despacito, lo que puedo hacer, sin firmar un solo papel, yo no puedo firmar un papel diciendo ‘no le den pelota al juez’, está muy claro no, somos todos grandes acá, hoy pareciera que hay que meterle, yo haría eso, presentaría un recurso”.

Reconoce que instiga a las tomas irregulares: “Yo no voy a (salir a) decir que estoy muy contento que los vecinos ocuparon… Yo sé hasta dónde puedo hablar con ustedes y hasta dónde puedo decir públicamente lo que estoy incentivando”.

Confiesa manejos clientelares: “Compré tres hectáreas, se las di al barrio Malvinas y ahora me votaron todos en contra.  Sí, sí, es mejor una heladera que un terreno. Yo tengo que cambiar: me vienen a hinchar las pelotas (por un terreno), ‘no, les compro heladeras’”.

Admite su injerencia en la Justicia: “Yo le puedo mandar a preguntar (al juez) dónde corno se paró (…) El tipo se pasó por el traste todo (…) Tengo que ser prudente… más si hay un juez. Yo al fiscal le puedo decir ‘che qué tomaste’ (…) Lo raro es que el juez compró”.

El año pasado, vecinos que protagonizaron la toma de un terreno privado en las cercanías del barrio Hipólito Yrigoyen de nuestra ciudad mantuvieron varios encuentros con el intendente. De al menos tres de esas reuniones surgieron audios en los que el intendente promovía la usurpación, en una aparente maniobra para que el dueño de la tierra (luego se supo su nombre, Eduardo Cirillo) la vendiera barata; y a la vez en una evidente consecuencia de su falta de política de viviendas. Una desprolijidad, para usar un término liviano. Aquel episodio derivó en una causa penal que aún está en trámite.

Cuando los audios surgieron a la luz, el intendente no tuvo ningún empacho en admitir públicamente los encuentros y sus recomendaciones poco felices: “Les dije: ‘Es un tema entre privados, de dudosa legitimidad… ¿La verdad? A mí no me interesa lo que hagan ustedes. O sea si ustedes lo quieren usurpar, usúrpenlo, es un tema particular’”, confesó en el programa radial del periodista y concejal mandato cumplido David Valerga.

La historia se repite. Ahora en una toma en la localidad de Gowland. Los protagonistas de la usurpación, a quienes les llegó una orden judicial de desalojo, se reúnen con el intendente para buscar una solución. Y los consejos del intendente son insólitos: ¿resolver el problema a través de su gestión de gobierno? No. ¿Impulsar políticas públicas de viviendas sociales y preservar el patrimonio de un vecino al que, por lo pronto, la justicia le dio la razón? Tampoco. Lo que hace el intendente es un asesoramiento gratuito para evitar el desalojo. Entre otras cosas. Porque el audio es un compendio de actitudes inconfesables: injerencia en la justicia, manejos clientelares, incentivación de tomas.

A continuación, algunas de las frases emitidas por el intendente en la charla con los vecinos:

“Yo no voy a (salir a) decir que estoy muy contento que los vecinos ocuparon… Denme una suerte de crédito que yo sé hasta dónde puedo hablar con ustedes y hasta dónde puedo decir públicamente lo que estoy incentivando, porque si ven ‘este está contento con ustedes, vamos todos’, no los paro nunca más”.

“Vos ahora tenés una orden de un juez… vos tenés que frenar…. yo lo que no dejaría, a favor de ustedes, es que se consoliden los plazos del desalojo. Yo metería un recurso pidiendo posibilidad de presentar pruebas… Yo no dejaría que se consoliden los plazos”.

“¿El tipo (por el juez) qué hizo? Yo me hago cargo dijo el juez, que eso es lo más raro de todo. No te estoy diciendo que lo más raro es que el tipo haya dicho yo te desalojo. Lo más raro es que el tipo se compró el quilombo. Se lo compró ahora”.

“El tipo (el juez) se pasó por el traste todo.  Lo único que podés decir de todo este quilombo es que rápido fue el tipo. Si tendría que ver algo medianamente a favor, es que la justicia, que es la única que en algún momento va a consolidar la decisión que es el riesgo que van a correr ustedes, ve que nosotros acordamos, que yo hablé con la cooperativa, que se baje la luz… Por 20 años va a estar en el aire”.

“Desde el momento en que vos pedís presentar pruebas, que es un delito civil, el tipo se excusa…  ¿Qué orden de desalojo tenés vos? Yo lo pienso fácil. No soy abogado. Si van a meter un recurso, para la presentación de pruebas… le ponés la pelota y le sacás la pelota. La justicia ahora va a tener que resolver: ¿me voy o me quedo?”.

“Despacito, lo que puedo hacer, sin firmar un solo papel, yo no puedo firmar un papel diciendo ‘no le den pelota al juez’, está muy claro no, somos todos grandes acá, hoy pareciera que hay que meterle, yo haría eso, presentaría un recurso”.

“Hace tres años compré tres hectáreas, saqué a la gente que estaba ahí, le dimos los terrenos al barrio Malvinas y me votaron todos en contra, la gente que le di los terrenos.  Si, si, es mejor una heladera que un terreno. Yo tengo que cambiar: me vienen a hinchar las pelotas (por un terreno) no, les compro heladeras. Es mejor”.

“Yo le puedo mandar a preguntar (al juez) dónde corno se paró. (Pero) tengo que ser prudente… más si hay un juez. Yo al fiscal le puedo decir ‘che qué tomaste’”.

“Dejaría un status quo (…)  Hoy las cosas las tenés para meter un buen planteo judicial y ganaste tres años… Sigan manteniendo una presencia. Acá ganaste tiempo (…) Hoy hay una sola posición judicial que es a favor de ellos. Vos la tenés, primero que nada, estabilizarla. Y después tratar de volcarla a favor tuyo”.

Los vecinos en efecto apelaron la orden de desalojo, pero el recurso fue apelado por la Cámara de Casación. La causa está actualmente en la Suprema Corte provincial y se espera con ansiedad el fallo definitivo. Los vecinos tienen esta prueba: el audio de las sugerencias del intendente, pero no alcanza.  Esta incertidumbre es la que provoca la falta de política de viviendas y la improvisación con la que el intendente maneja determinadas situaciones y en las que está en juego nada menos que la dignidad de los ciudadanos.